El trompo, peonza, ha sido uno de los juguetes tradicionales más populares y extendidos en Latinoamérica, Japón y Europa, y podemos decir que trompos o peonzas ha habido en todas las épocas.
Más clásicos de madera o arcilla, o más modernos de plástico, fibra de carbono o polímeros, el trompo es un ejemplo de juguete recurrente, porque surje en una época de nuestras vidas y más tarde en las vidas de los que nacieron después que tu también vuelve a aparecer la moda del trompo.
En mi época se utilizaban los de madera con la punta metálica acompañado por su puesto de su cuerdecita, y lo pasábamos en grande jugando con las peonzas.
Pero hoy en días hay muchos tipos de peonzas y de diversos materiales, incluso las hay sin punta.
Hay multitud de juegos que hacer con la peonza como por ejemplo hacerlo bailar en la mano. Este juego se hace tirando la peonza al suelo y cuando está rodando hay que cogerla con la mano extendida para que ruede en ella.
Pero hay muchos más , como el teleférico, deslizamiento, incluso hay juegos que son colectivos como el rompetrompos, sacer trompos, etc.
Os voy a contar una aventurilla que nos pasó a mi hermano pequeño y a mí. Mi madre nos decía que no jugáramos a la peonza en casa porque se podía romper algo, pues bien un día a la vuelta del colegio mi madre no estaba y mi hermano había aprendido a hacer un truco nuevo con la peonza por lo que cuando llegamos a casa me lo dijo y se puso en el salón a enseñármelo. Con tan mala pata que el trompo salió disparado para el techo y rompió un farol de cristal de esos que recubren las bombillas en las lámparas. Que risa pudimos pasar, hasta que llegó mi madre, porque no castigó por desobedecerla, pero en fin.
Vía: wikipedia